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martes, 3 de mayo de 2016

EL TRABAJO

UN DOGMA DESASTROSO
Cuando en nuestra Europa civilizada se quiere encontrar un rastro de la belleza nativa del hombre, es preciso ir a buscarlo a las naciones en las que los prejuicios económicos no han desterrado aún el odio al trabajo. España, que por desgracia va degenerando, puede presumir aún de poseer menos fábricas que nosotros prisiones y cuarteles; pero el artista se alegra admirando al audaz andaluz, moreno como una castaña, recto y flexible como un tallo de acero; y el corazón del hombre se estremece oyendo al mendigo, soberbiamente cubierto por su capa agujerada, tratando de amigo a los duques de Osuna. Para el español, en quien el animal primitivo no está atrofiado, el trabajo es la peor de las esclavitudes. 

Paul Lafargue,  El derecho a la pereza, (1880, nueva edición de 1883), 
Madrid, Maia Ediciones, 2015, página 40.

lunes, 25 de abril de 2016

SON ESPAÑOLES LOS QUE NO PUEDEN SER OTRA COSA

http://www.congreso.es/wc/htdocs/web/img/presi/originales/20640_1.jpg
Esta frase ha sido atribuida muy justamente a don Antonio Cánovas del Castillo, la gran figura de la Restauración. Parece ser que fue dicha cuando se debatía en el Congreso el proyecto de Constitución de 1876. Según don Benito Pérez Galdós, en su último Episodio Nacional titulado Cánovas, la frase fue pronunciada cuando don Antonio Cánovas estaba a la cabeza del banco azul: "Hallábase una tarde en el banco azul el presidente del Consejo fatigado de un largo y enojoso debate, cuando se le acercaron dos señores de la Comisión para preguntarle cómo redactaría el artículo del Código Fundamental que dice 'son españoles los tales y tales' ". Don Antonio quitándose y poniéndose los lentes con aquel guiño característico que expresaba su mal humor ante tal impertinencia, contestó ceceoso: "Pongan ustedes que son españoles... aquellos que no pueden ser otra cosa" (Episodios Nacionales"Cánovas", Madrid, 1917). 
(...)
Esta frase descorazonadora revela un poco el estado mental y sentimental de los grandes españoles que vivieron en la ruleta tremenda de 1868, la Regencia, la República, la Restauración, la guerra carlista y los movimientos cantonales. Como decía muy bien Amadeo de Saboya cuando decidió abandonar el reino de España: “Siamo in una gabbia di pazzi”. Desde luego, una verdadera jaula de locos parecía España en aquellos años inquietos y convulsos.

Nestor Luján, Cuento de cuentos, Origen y aventura de ciertas palabras y frases proverbiales
Barcelona, Círculo de Lectores, 1995, páginas 262 y 263.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

REVOLUCIÓN Y RESTAURACIÓN (1868-1898)

Los hechos que se abren con la revolución de 1868 constituyen una sucesión de acontecimientos encadenados tan sorprendente como los que se inician en 1808. Sólo que en este caso no ocurre ninguna agresión exterior, ni ninguna grave complicación internacional, sino que todo obedece a un extraordinario proceso de inestabilidad interna. En un plazo tan breve como seis años (1868-1874) se producen una revolución, un destronamiento, un régimen provisional, una nueva constitución, una regencia, una monarquía unitaria, una república federal, tres guerras civiles a un tiempo, un golpe de estado, un nuevo intento de regencia, y finalmente la restauración de la dinastía derrocada en un principio. Estudiar todo este proceso como una simple sucesión de acontecimientos resulta desconcertante; si analizamos sus causas y el fondo de la cuestión, lo ocurrido encierra un auténtico interés histórico. Y lo sorprendente es que a este sexenio en que ocurren más cambios internos que en ningún otro momento análogo de la historia de España, sigue un cuarto de siglo de absoluta y apacible normalidad, al menos por lo que respecta a la historia de acontecimientos. (...) Que una época suceda inmediatamente a la otra, y que ambas estén protagonizadas por hombres de la misma generación, muy distinta de la isabelina, parece también un misterio histórico, que igualmente se hace preciso explicar. Por eso, considerar la llamada Restauración como una simple vuelta atrás es en gran parte una inexactitud histórica, y puede conducirnos a interpretaciones equivocadas.

José Luis Comellas y Luis Suárez, Historia de los españoles, Barcelona, Ariel, 2003, página 235.

miércoles, 18 de marzo de 2015

GALDÓS

LA SOCIEDAD GALDOSIANA

Los personajes de Galdós, como sus modelos reales, son muy pobres de doctrina. Viven al día. Y la de él, la de Galdós, se reducía acaso al progresismo generoso y romántico, pero cándido de sobra, sencillo, de la Setembrina, de la Revolución española del año 1868.
El mundo social que en sus obras nos deja eternizado es el de la Restauración y la Regencia, un mundo de una pobreza intelectual y moral que pone espanto.
En la obra de Galdós, como un espejo fidelísimo, se retrata la pavorosa oquedad de espíritu de nuestra mal llamada clase media, que ni es media ni es apenas clase. 
(...)
Galdós ha muerto cuando está muriendo -así, al menos lo queremos creer- la triste España de la Restauración y la Regencia, la España episódica y anecdótica, pero no histórica. Han ceñido las tinieblas el alma de Galdós, cuando se hace noche cerrada para la España crepuscular, después de la Setembrina.
Galdós -ante su muerte hay que decirlo con sinceridad- no sintió lo que llamamos cuestión social, como no lo sintieron nuestros progresistas de 1868 que creían que las heridas de la libertad con libertad se curan; sintió, en cambio, el problema de la libertad de conciencia y de la libertad civil.
(...)
Cuando pasado el tiempo, se lea, dentro de unos años, o aun siglos, la obra de Galdós, para hacer en ella la España de la Restauración borbónica y de la Regencia habsburgiana, sentiráse toda la inmensa desolación de una muchedumbre amorfa y amodorrada de hombres y mujeres anémicos, sin huesos, sin fe ni esperanza, de un pueblo que soñaba en el puchero y la cama, diciendo: "Se vive".

(Publicado en El Liberal, Madrid, 5 de enero de 1920).

Miguel de Unamuno, Libros y autores españoles contemporáneos,
Madrid, Espasa-Calpe, 1972, páginas 176 y 177.


jueves, 5 de marzo de 2015

AZORÍN (II)

HIPNOS, DULCE HIPNOS

Vidrioso, un poco vidrioso... Pero Hipnos, el dulce Hipnos, el dios del sueño, está aquí. Hipnos y Cronos son los dos dioses amigos de los mortales. Cronos, si es benéfico, es también terrible. Lo hace todo y lo deshace todo. Pero Hipnos es saludable y bienhechor eternamente. El sueño es una tregua en las adversidades y en los dolores. Se suspende la lucha por un momento; mañana se reanudará, sí, mañana, el dolor y la angustia volverán a atenacearnos, sí. Pero, por de pronto, ahora, en estos momentos, estamos libres de la opresión. Estamos... o debemos esforzarnos en estarlo. ¡Que sea la noche realmente para nosotros, para nuestros espíritus conturbados, un oasis! Echemos fuera todas las malas pasiones, aplacemos para el día siguiente toda resolución grave. Seguramente, con la nueva luz veremos las cosas de otro modo; la ira se habrá aplacado; una gota de suave indulgencia habrá caído sobre el juicio temerario y rencoroso...

Azorín, Tomás Rueda,
Madrid, Espasa Calpe, 1957, páginas 128 y 129.


lunes, 2 de marzo de 2015

AZORÍN (I)

"YO, CRONOS, ORDENO Y MANDO"


No para de marchar el tiempo. (...) Hay una deidad, invisible y terrible, que se llama Cronos. Es un dios que nadie ve y que todo el mundo siente. Debe de tener un laboratorio donde él hace sus manipulaciones, será algo como un taller repleto de instrumentos sutiles. 

Azorín, Tomás Rueda
Madrid, Espasa-Calpe, 1957, página 57.




miércoles, 18 de febrero de 2015

FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS

Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió? . . . Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.

¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!
Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
. . . Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas . . .
Allí el maestro un día                                                      
soñaba un nuevo florecer de España.  
                      
Baeza, 21 de febrero de 1915
Antonio Machado

miércoles, 4 de febrero de 2015

KRAUSE Y SANZ DEL RÍO

Krause había muerto cuando Amiel y Sanz del Río estudiaron en Alemania; pero ejerció una influencia profunda sobre el joven suizo, aunque no tanta, quizá, como sobre el fundador de la escuela pedagógica que más ha contribuido a la evolución del alma española contemporánea. Al pasar por Illescas, el pueblo en que vivió Sanz del Río -y paso muchas veces-, suelo pensar en el poder maravilloso del pensamiento humano, considerando cómo la piedra arrojada por el filósofo alemán sobre el alma de los hombres produjo el mismo círculo de trémulas ondas de inquietud en dos medios tan lejanos -casi el reverso y el anverso de la geografía física y espiritual- como la dulce ciudad del lago de Léman y este pueblecito humilde y áspero, perdido en plena estepa toledana.

Gregorio Marañón, Amiel, un estudio sobre la timidez,
Madrid, Espasa-Calpe, 1978, páginas 30 y 31.

viernes, 23 de enero de 2015

OLIGARQUÍA Y CACIQUISMO

La Revolución de 1868 no hizo libre y soberana a España

Llegó septiembre de 1868; ocurrió el alzamiento del día 29, tan sonado; surgieron por todas partes Juntas revolucionarias; vibraron los himnos patrióticos; proclamóse la soberanía nacional; y en medio del mayor entusiasmo una constitución democrática fue promulgada. Pues lo mismo que si no se hubiese promulgado nada. Se habló de obstáculos tradicionales, y el trono del monarca fue derribado; pero el verdadero obstáculo tradicional, el trono del cacique, quedó incólume, y todo aquel aparato teatral, manifiesto de Cádiz, Juntas revolucionarias, destronamiento de la reina, Constitución democrática, soberanía nacional, no pasó de la categoría de pirotecnia; la graduamos de revolución, y no fue más que un simulacro de revolución. Todo aquel estado de corrupción y de servidumbre, (...) subsiste íntegro treinta y dos años después salvo haberse agravado con la hipocresía de la soberanía nacional y del sufragio universal, escarnio e inri de la España crucificada. Lo mismo que antes la nación sigue viviendo sin leyes, sin garantías, sin tribunales, sujeta al mismo degradante yugo de aquel feudalismo inorgánico que mantiene a España separada de Europa por toda la distancia de una edad histórica.

J. Costa, Oligarquía y caciquismo, Antología, Madrid, 1967, p. 20. 

En María Victoria López-Cordón, La Revolución de 1868 y la I República
Madrid, Siglo XXI, págs. 157 y 158.

jueves, 8 de enero de 2015

LA RESTAURACIÓN

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/castelar.htm
La Restauración no era una empresa fácil. Cuando, de acuerdo con la Constitución de 1869, las Cortes hubieron de elegir un nuevo rey para España, Prim pudo cumplir su deseo de imponer un monarca de origen extranjero, y salió elegido el duque de Aosta, Amadeo de Saboya, con 191 votos, mientras el príncipe Alfonso sólo obtenía dos (de los dos únicos moderados que había en la cámara). Cierto que hubo 19 votos en blanco, obra de los miembros de un nuevo partido, el liberal-conservador; que acababa de fundar Cánovas, precisamente para lograr la restauración borbónica en la persona de Alfonso XII. Pero Cánovas decidió el voto en blanco precisamente porque era monárquico y sabía muy bien lo que es la monarquía: los reyes nacen reyes y son nietos de cien reyes; no se eligen. Curiosamente, quien mejor expresó el pensamiento de Cánovas fue le republicano Castelar, cuando en las sesiones preparatorias de aquella elección declaró: "los reyes pueden salir de un templo, no de una asamblea; proceden de una nube, de un misterio, no de una urna electoral". Por eso don Amadeo había de tener muy poco éxito en España. Asesinado Prim en el momento de su venida, y dividido en familias hasta la atomización el hasta entonces predominante partido progresista, don Amadeo no podría nombrar un solo ministerio que contase con el apoyo de las Cortes, y hubo de sufrir una situación de inestabilidad sin precedentes.

José Luis Comellas, Isabel II una reina y un reinado
Barcelona, Ariel, 1999, págs. 348 y 349.

miércoles, 30 de abril de 2014

EL DESASTRE DEL 98

Cuba, mi amor, qué escalofrío

Cuba, Filipinas y Puerto Rico era todo lo que le quedaba a España de un Imperio derrumbado. No obstante, en la primavera de 1898, el naciente imperialismo de los Estados Unidos pensó que era demasiado para una nación rezagada a la que sus colegas europeas apenas respetaban. Del Desastre del 98, de la guerra de Cuba y sus antecedentes, de la corrupción y vida opresiva en las Filipinas, nos hablan Manuel Ciges Aparicio en el libro reportaje Del cautiverio, Stephen Crane en Heridas bajo la lluvia y José Rizal en Noli me tangere.

Fernando García de Cortázar, Leer España. La historia literaria de nuestro país, 
Barcelona, Planeta, 2010, Capítulo 28, página 287. 

martes, 8 de abril de 2014

CANALEJAS (I)

De modo que, entre 1898 y 1912, José Canalejas se erigió en uno de los protagonistas indiscutibles de la reforma política en España. Para ello reinterpretó la tradición progresista y la herencia del Sexenio y dio un giro democrático al liberalismo de la Restauración asentándolo sobre nuevas bases programáticas que nacían de una raíz común: la defensa del Estado. La regeneración de España, su resurgimiento como nación poderosa y respetada tras el Desastre, debía partir de esa premisa estatista: "Si hay algo que pueda salvar en España intereses morales, intereses materiales; si hay en la hora presente algún apoyo donde sentar el pie con firmeza para la reconstrucción de la Patria -afirmaba en 1907- es, a mi juicio, la soberanía del Estado". Una convicción que se desplegó en tres dimensiones ideológicas y prácticas distintas pero inseparables: la afirmación de las prerrogativas del poder civil frente al clericalismo, la intervención estatal en las relaciones sociales y, como suma de sus preocupaciones, la fusión de todas las energías nacionales en torno a la Monarquía. Esta última faceta, identificada con un pujante nacionalismo español, apenas se ha subrayado en los estudios acerca del político liberal; y sin embargo acabó dominando a las otras en su etapa de Gobierno. Canalejas fue, a la vez, anticlerical católico, intervencionista liberal y, de manera creciente y decisiva, nacionalista monárquico.

(Javier Moreno Luzón, José Canalejas. La Democracia, el Estado y la Nación).

Javier Moreno Luzón (Ed.) Progresistas. Biografías de reformistas españoles (1808-1939),
Madrid, Taurus, 2005, páginas. 171 y 172.


lunes, 17 de febrero de 2014

NACIONALISMOS

http://josuerkoreka.com/2009/11/26/efectivamente-euskadi-no-es-catalunya/

Durante el tiempo de la Restauración toman forma diversas corrientes de sentimientos regionalistas en países que tenían una personalidad histórica y cultural propia dentro del ámbito de la Monarquía española. Algunas de ellas tienen su origen en el renacimiento cultural surgido del Romanticismo en la primera mitad del siglo XIX, como le ocurre al catalanismo, que durante el último cuarto de siglo evoluciona de la expresión cultural hacia la política. Otros se estabilizan en la fase cultural y literaria, como es el caso de los regionalismos gallego y valenciano. En cambio, tras la abolición definitiva de los fueros vascos en 1876, el sentimiento foralista resentido genera una protesta radicalizada por el "bizcaitarrismo" separatista de Sabino Arana.
Todas estas tendencias de exaltación regionalista, de oposición al "centralismo" perfeccionado de la administración liberal son anteriores al Desastre del 98. Pero una de las repercusiones del mismo fue, sin duda, la activación de los regionalismos políticos, especialmente en Cataluña, donde su soporte social había adquirido mayor consistencia.

Vicente Palacio Atard, La España del siglo XIX, 1808 - 1898,
Madrid, Espasa-Calpe, 1981, página 571.

martes, 15 de octubre de 2013

ÁNGEL GANIVET (I)

España es una península, o con más rigor, "la península", porque no hay península que se acerque más a ser isla que la nuestra. Los Pirineos son un istmo y una muralla; no impiden las invasiones, pero nos aíslan y nos permiten conservar nuestro carácter independiente. En realidad, nosotros nos hemos creído que somos insulares, y quizás este error explique muchas anomalías de nuestra historia. Somos una isla colocada en la conjunción de dos continentes, y si para la vida ideal no existen istmos, para la vida histórica existen dos: los Pirineos y el Estrecho; somos una "casa con dos puertas", y, por lo tanto, "mala de guardar", y como nuestro partido constante fue dejarlas abiertas, por temor de que las fuerzas dedicadas a vigilarlas se volviesen contra nosotros mismos, nuestro país se convirtió en una especie de parque internacional, donde todos los pueblos y razas han venido a distraerse cuando les ha parecido oportuno; nuestra historia es una serie inacabable de invasiones y de expulsiones, una guerra permanente de independencia.

Ángel Ganivet, Idearium español, 
Madrid, Librería General de Victoriano Suárez, 1944, página 40.

martes, 18 de junio de 2013

JOAQUÍN COSTA (III)

Las llaves de Joaquín Costa (II)

Parece ser que las metáforas, a base de las llaves, gustaban a este gran polígrafo aragonés a quien por residir en Graus, provincia de Huesca, se le llamó el "león de Graus". Aparecen las llaves en otra de las frases que han quedado en la memoria del pueblo: "Doble llave al sepulcro del Cid, para que no vuelva a cabalgar". Esta última frase la escribió Costa en un mensaje de la Cámara Agrícola del Alto Aragón, que lleva la fecha de 13 de noviembre de 1898, días simbólicos y trágicos para España. Tal mensaje era el esbozo de un programa de reconstrucción nacional que, por aquellas calendas, alcanzó gran resonancia.
Tres años más tarde, en el discurso que pronunció como mantenedor de los Juegos Florales de Salamanca, en 1901, Joaquín Costa protestó del significado que algunos habían dado a la frase en el sentido de que quería extirpar "la abnegación al heroísmo, la generosidad, la nobleza, todo lo que hay de grande en nuestro pueblo". Lo que Joaquín Costa quería aniquilar -según dijo- era la hojarasca retórica, las frases sin sentido, el hablar por hablar y no trabajar. Para Costa, el Cid era algo muy importante e, incluso, había escrito un ensayo titulado "Programa político del Cid Campeador", dado en 1885, donde, precisamente, la figura del caballero burgalés aparece regeneradora y fecunda.
Tales fueron las llaves de Joaquín Costa, que, en su tiempo, todo se ha de decir, si bien no encontraron la cerradura, impresionaron tremendamente a todos cuantos se preocuparon por la realidad de España y así han quedado, en la memoria de las gentes, unidas a la recia personalidad de aquel hombre entero, inflexible, humanísimo en los sentimientos.
Néstor Luján, Cuento de Cuentos, Origen y aventura de ciertas palabras y frases proverbiales,
Barcelona, Círculo de Lectores, 1995, página 163.

jueves, 13 de junio de 2013

JOAQUÍN COSTA (II)

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/Costa_y_martinez.htm
Las llaves de Joaquín Costa (I)

Como es bien sabido, Joaquín Costa (Monzón, 1846- Graus, 1911) fue un jurisconsulto, político e historiador español, de una enorme cultura y vitalidad, verdadera conciencia de los esfuerzos de la regeneración de España, después del claro desastre de 1898. Una enorme personalidad que se advierte en sus obras, en sus discursos, en su intachable humanidad, en su insobornable conducta. Influyó profundamente en los pensadores de su tiempo. Pero la política, la pequeña y vana política de nuestra Restauración y Regencia, hizo fracasar cualquier obra concreta y concluyente en el sentido práctico. Acabó en lo que llamaba su admirado Azorín "la incurable melancolía del señor Costa". Pero, sea como fuere, pesó tremendamente en la gente de su generación e influyó en las generaciones posteriores.
Varias frases se recuerdan de Joaquín Costa; una de ellas, la expresión: "Escuela y despensa", que ha llegado a hacerse proverbial y que fue anunciada como programa político para regenerar España. La frase entera era la siguiente: "La escuela y la despensa. La despensa y la escuela: no hay otras llaves capaces de abrir el camino de la regeneración española". (Esta frase la acuñó en 1899 y la publicó La Revista Nacional en octubre de aquel año).
Néstor Luján, Cuento de cuentos, origen y aventura de ciertas palabras y frases proverbiales,
Barcelona, Círculo de Lectores, 1995, páginas 162 y 163.


jueves, 6 de junio de 2013

JOAQUÍN COSTA (I)

El regeneracionismo español: Joaquín Costa (1904)

La derrota de España en la guerra de 1898 frente a Estados Unidos, y la subsiguiente pérdida de las últimas posesiones ultramarinas (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), dieron lugar entre los españoles a una importante crisis moral, de conciencia colectiva, cuya principal expresión fue el "Regeneracionismo". Encabezada por el escritor aragonés Joaquín Costa (1846-1911), esta corriente intelectual y política hacía un balance muy crítico de los frutos de un siglo de revolución liberal, denunciaba el divorcio creciente entre el "país legal"  y el "país real" y proponía un programa reformista levantado sobre la educación de las masas populares, la mejora y modernización de la agricultura y la renuncia a nuevas aventuras coloniales o bélicas. El propio Costa resumió este programa en un célebre eslogan: "Escuela, despensa, y cerrar con doble llave el sepulcro del Cid".
Joan B. Culla, El mundo contemporáneo,
Barcelona, Círculo de Lectores, 2000, página 102.


viernes, 24 de mayo de 2013

MIGUEL DE UNAMUNO

Cuando un arte, cuando un estilo, cuando un mundo no se ven ni se sienten en la historia palpitante y dolorida del presente, no son más que arqueología.

MIGUEL DE UNAMUNO

en Caricaturas republicanas. Luis Bagaría, Edición y prólogo de José  Esteban,
Madrid, Rey Lear, 2009, página 127.

martes, 30 de abril de 2013

MAEZTU

Pareceres. Primero de mayo
El socialismo tiene que liberarse de su materialismo histórico si ha de limpiarse de la contradicción interna de ser un movimiento ético que niega el poder de la moral. Esta obra han de hacerla los intelectuales. Debieran hacerla desde dentro del socialismo. Pero no la podrán hacer mientras las masas obreras no aprendan a respetar un poco más la libertad del pensamiento y no se cercioren de que, tanto como a la acción común la disciplina, es necesario al pensar la libertad.
1914
Ramiro de Maeztu, España y Europa, Madrid, Espasa Calpe, 1959, página 56.

miércoles, 24 de abril de 2013

MAEZTU

En torno a la Guerra del 98. Responsabilidades
¡Responsabilidades!... Y el pueblo mismo, ¿no es responsable de haberse dejado engañar por los periódicos y desgobernar por los políticos?
¡Responsabilidades! Tiénenlas los gobiernos españoles, que son y han sido siempre malos; los partidos de oposición, que no han sabido mejorarlos; las clases directoras, que han conducido mal; las clases dirigidas, que se han dejado llevar como rebaños.
1898
Ramiro de Maeztu, España y Europa, Madrid, Espasa-Calpe, 1959, págs. 38-39.